sábado, 31 de enero de 2009

Sube y no te detengas

Así que yo me encontraba lavando el coche afuera de mi casa, tenía puestos mis audífonos y escuchaba música en el volumen más alto, porque a mi me gusta mucho desconectarme del mundo cuando escucho música, fue en el punto en el que me encontraba humedeciendo los cristales de la puerta del conductor cuando un coche pasó a toda velocidad y prácticamente sentí el roce de su espejo lateral con la punta de mis largos cabellos y fue ahí que me puse a pensar sobre lo que hubiera pasado en caso de haberme colisionado. ¿Sería posible haber armado una trágica escena afuera de mi casa? Consecuentemente empecé a analizar mi vida y comprendí algo: Mi vida ha estado llena de pequeñas muertes; desde la primera vez que aplasté un gusano, hasta la última y más impactante hace ya casi un año (misma que no voy a mencionar ahora, ya que a su tiempo le dedicaré una entrada). Y ¿que sería de la vida sin algo tan natural y cotidiano como la muerte? Sería, sin duda alguna, un lugar aburrido.
Hasta la fecha no he conocido a nadie que a lo largo de su vida no haya perdido a algún familiar, porque la vida es equiparable a sus etapas, tiene un inicio y un final (¿¿apoco??), pero lo interesante del asunto es que la mayoría de nosotros a pesar de saberlo no estamos enteramente conscientes de las responsabilidades que acarrea este conocimiento; y con mencionar responsabilidades quiero referirme específicamente a los funerales. Analicemos lo que ocurre: Gente triste, gente lamentándose la perdida, gente llena de arrepentimientos, remordimientos, deudas, gente amargada porque nunca tuvo las ganas de perdonar o pedir perdón. ¿Será entonces que ese es el verdadero pesar de perder a alguien? o ¿lo que más duele al perder a alguien es esa aprehensión tan grande dentro de nosotros mismos que se niega a la idea de no volver a ver, oír, o convivir con esa persona en cuestión? En mi opinión, son todos estos factores y muchos más los que hacen tan difícil aceptar el perder a alguien, pero aquí surge otra incógnita: ¿No se supone que desde que conocemos el concepto vida, sabemos que algún día llegará? Es  esto a lo que me refería un poco antes, la mayoría no contamos con la capacidad de responsabilizarse sobre el saber que la vida conlleva a la muerte. Ahora que si piensan que lo que escribo, es sin bases, déjenme comentar a manera rápida que yo perdí a mi padre de una de las formas más trágicas y sin estar preparado para ello; sin embargo desde el momento en el que me enteré, me responsabilicé, porque yo siempre procuré hacer nada de lo que me pudiera arrepentir, procuraba escucharlo y vivir con él y junto con todos sus humanos defectos como si fuera el último día que pasaría con él, por eso en su funeral, yo me encontraba triste, soy humano y eso es lo único que nunca cambiaría, pero me sentía limpio, sin remordimientos, tranquilo, sabía que lo extrañaría, pero también sabía que tenía la fuerza y todo lo necesario para seguir adelante, dentro de mí.
A manera de conclusión creo que es una perdida de tiempo estar preocupados por pensar cuando nos va a llegar, es mejor vivir cada día como si fuera el último, admirar la belleza de lo que nos rodea así sea una pequeñez, y por ningún motivo olvidarnos que lo más seguro es que cuando nos llegué, apenas nos vamos a dar cuenta.


Escuchando: Hiding Inside This Horrible Weather-My American Heart

Y me encuentro: esperando a mis amigos para jugar Rock Band

domingo, 25 de enero de 2009

Regresión 1999-2000

Y por tercer año consecutivo se logró concluir la tercera reunion anual de amigos (y conocidos) del Victoria Tepeyac; cada año nuevas caras se agregan y otras más faltan, En cada una de las reuniones ocurren cosas que las hacen únicas y memorables y estoy hablando de encuentros romanticos, sentimientos encontrados, intimos secretos y demás gajes de la vida; pero lo que importa es que se sigan haciendo.

5:45 pm
Le digo a Aldo:
-Ya van a ser las seis maestro, que dices ¿nos vamos ya?-
a lo que me responde
-¿No crees que es muy temprano? todos son bien impuntuales... bueno nos vamos a las 6:15-
-Va-

6:10 pm
Despues de unas llamadas telefonicas personales y una rápida partida de EndWar
Aldo:
-Ya vamonos, pero cierra la puerta por afuera... te dije que por afuera... no traigo mis lentes ¿quieres manejar?-
-...-

6:35 pm
Parados en la esquina de la Iglesia de San Cayetano sobre Montevideo y yo un poco desesperado le digo a Aldo:
-No mames, ¿que vamos a hacer si nadie viene?-
-Ahhh, pues nos vamos a una fiesta-
-Y si vienen bien pocos?-
-Nos vamos a la fiesta-

6:50 pm
Habiendo platicado mucho y con el frio empezando a sentirse, Aldo puntualiza:
-Wey, te dije que no iban a llegar puntuales y tu querías estar aquí a las 6:00 pm-
-...-

6:58
Llegó el Fish y lo demás es historia.

viernes, 16 de enero de 2009

Alpine White

Hey!!!, después de unas buenas vacaciones y unos cuantos libros comidos y muchos proyectos concluidos y otros cuantos por concluir estoy aquí dispuesto a retomar labor de escritor, y de compositor más que siempre, y aprovechando que salió a relucir el tema, gustosamente quiero informar que mis canciones ya están listas para empezar a ser distribuidas, pero cuidado, que de una buena vez advierto que no es música para cualquiera...

Hace ya casi un año que llevo escuchando como la gente me dice "Si yo estuviera en tu situación, no se que haría"; yo no les creo. Cada uno de nosotros tenemos la capacidad de asimilar grandes cantidades de dolor y enfocarlas en algo positivo, yo por ejemplo me desahogo tocando, componiendo, dentro de nosotros existe la capacidad de asimilar lo peor y reponerse, cuando nos sentimos realmente mal debemos levantarnos y seguir caminando, así es como funciona el instinto de supervivencia, pero sobre todo hay que confiar en nosotros, ya que con esa confianza estaremos seguros que una vez que estamos en o más bajo solo hay una opción: ascensión.
Es exactamente lo que yo hice y me funcionó, porque muy dentro de mi siempre supe que no podía truncar mi crecimiento y aprendizaje por algo tan natural y cotidiano como la muerte.