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Sábado 17 de octubre mediodía No estoy seguro de cómo voy a reaccionar, de cómo vaya a reaccionar, no estoy muy seguro de querer ir... Espera un momento, fui yo quien la citó, no es que no quiera ir, lo que sucede es que tengo un ataque de un sentimiento que no sentía desde hace ya bastante tiempo, tengo miedo; y encima de todo esta lloviendo, ahora no estoy tan seguro de que ella estará.
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Y ella está, incluso antes que yo, la veo sentada en la banca acordada, con audífonos puestos, el día esta nublado y el parque prácticamente vacío, no quiero verla a los ojos mientras hablo, no al menos en el momento de contar mi breve relato. Quiero primero estar seguro de no estar cometiendo un error... Pasa el tiempo y poco a poco me doy cuenta que no es un error, todo lo contrario. Ya no tengo miedo, todo empieza a volverse alegría al tiempo que cae una lluvia, una lluvia que no dejaría de caer intermitentemente. ¿Porqué hacía frío? ¿Porqué caía agua del cielo? Y lo más misterioso ¿Porqué el tener la rodillas húmedas no me molestaba?
Con cada momento que pasaba me sentía extraño, y la razón era que estaba redescubriendo a una persona a la cual ya conocía, pero por extraño que parezca, parecía al mismo tiempo nunca haberla conocido, una sensación algo parecida a llegar a un lugar nuevo y sentir que ya se ha estado ahí antes. A partir de ese momento un nuevo capítulo se escribe en mi vida, leí por ahí una frase no sé de quien es pero va mas o menos así: "Si todos pudiéramos tener una segunda oportunidad, seríamos felices" y hoy, yo tengo mi segunda oportunidad.
